Jamón Ibérico: un placer para los sentidos
Considerado una auténtica exquisitez, el jamón ibérico es un producto único, diferente no sólo del jamón serrano, sino también de cualquier otro tipo de jamón que se elabore en otras partes del globo. Su sabor y aromas después de dos años de curación son tan complejos, florales y mantecosos que se merecen estar en la misma categoría y estima que la trufa blanca, el caviar de Beluga o cualquier otro manjar sublime. Su fragancia única e intensa ha convertido este producto en una de las delicias españolas más apreciadas por gourmets de todo el mundo.
El jamón ibérico proviene del cerdo ibérico autóctono. Esta raza, pariente próxima al jabalí, ha poblado el sudoeste de la península durante siglos. Los prados arbolados proporcionan al cerdo ibérico su manjar favorito: la bellota. Sumidos en paisajes idílicos llevan una vida privilegiada, deambulando entre bosques de encinas y alcornoques y ejercitando sus músculos todo el día. Precisamente, este último factor tiene una influencia decisiva en el sabor exquisito del jamón ibérico. La capacidad del cerdo ibérico de transformar el ácido oleico de las bellotas en vetas de grasa que recorren su tejido musculoso es lo que confiere al jamón una textura ligeramente translúcida y un aroma peculiar y muy agradable.
El sabor intenso y las estrías de grasa que recorren la carne jugosa del jamón dan alguna pista sobre la comida que predomina en el hábitat natural donde se ha criado el animal: bellotas, hierba, tubérculos y setas típicas de la dehesa. Además, el jamón ibérico de bellota posee la cualidad de licuarse a temperaturas relativamente bajas –por ejemplo a temperatura ambiente- de manera que literalmente se funde en la boca.En términos de calidad, el factor principal que conviene tomar en consideración al referirnos al jamón ibérico es la alimentación que ha seguido el cerdo:
El jamón ibérico proviene del cerdo ibérico autóctono. Esta raza, pariente próxima al jabalí, ha poblado el sudoeste de la península durante siglos. Los prados arbolados proporcionan al cerdo ibérico su manjar favorito: la bellota. Sumidos en paisajes idílicos llevan una vida privilegiada, deambulando entre bosques de encinas y alcornoques y ejercitando sus músculos todo el día. Precisamente, este último factor tiene una influencia decisiva en el sabor exquisito del jamón ibérico. La capacidad del cerdo ibérico de transformar el ácido oleico de las bellotas en vetas de grasa que recorren su tejido musculoso es lo que confiere al jamón una textura ligeramente translúcida y un aroma peculiar y muy agradable.
El sabor intenso y las estrías de grasa que recorren la carne jugosa del jamón dan alguna pista sobre la comida que predomina en el hábitat natural donde se ha criado el animal: bellotas, hierba, tubérculos y setas típicas de la dehesa. Además, el jamón ibérico de bellota posee la cualidad de licuarse a temperaturas relativamente bajas –por ejemplo a temperatura ambiente- de manera que literalmente se funde en la boca.En términos de calidad, el factor principal que conviene tomar en consideración al referirnos al jamón ibérico es la alimentación que ha seguido el cerdo:
- El jamón ibérico de bellota: es el de mejor calidad. Procede de cerdos ibéricos criados en campo abierto y que se han alimentado durante la etapa de montanera (de noviembre a febrero) básicamente de bellotas y otros productos naturales que se encuentran en la dehesa hasta que alcanzan su peso medio final que puede rondar los 170 kilos. Esta exclusividad obviamente se refleja en el elevado precio que alcanza esta exquisitez.
- Jamón ibérico de recebo: esta denominación denota una alimentación mixta. Se obtiene de cerdos que han comido bellota y hierbas durante el periodo de montanera, pero han alcanzado el último 30% de su peso total alimentándose de piensos naturales y cereales. Este tipo de jamón ibérico es ligeramente inferior en calidad y precio al de bellota, pero continua siendo una auténtica delicia.
- Jamón ibérico de cebo de campo, de cebo o, sencillamente, Jamón ibérico: Se refiere a cerdos ibéricos criados en campo abierto o granjas pero alimentados a base de piensos naturales y cereales. Es la categoría más sencilla de jamón ibérico, pero conserva una textura y sabor deliciosos.
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