Calidad y tradición protegidas
Jamón ibérico de Guijuelo, Jamón ibérico de Dehesa de Extremadura, Jamón ibérico de Huelva y Jamón ibérico de Pedroches.
Las encinas y alcornoques que inundan los campos de Salamanca, Ávila, Zamora, Segovia, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Córdoba, Huelva, Ciudad Real y Toledo producen el principal alimento que consumen los cerdos ibéricos con los que se preparan los jamones de Guijuelo. El área de producción incluye 77 municipios situados en el sudeste de Salamanca, siendo Guijuelo el pueblo con mayor tradición en la elaboración de jamones y embutidos y, que por ello, ha dado nombre a la D.O.P. Esta región goza de un clima continental, con inviernos largos y fríos y veranos cortos y secos. Los jamones que se obtienen son deliciosos y se distinguen por su más que discreto punto de sal y, generalmente, sabor ligeramente dulce.
Por otra parte, los prados extremeños son extensivos y abarcan más de 1 millón de hectáreas. El área de producción del jamón ibérico de la Dehesa de Extremadura incluye 40 municipios situados en la provincia de Badajoz y 45 poblaciones localizadas en la provincia de Cáceres. Esta área disfruta de un clima continental y se dice que la brisa seca que sopla en la cordillera extremeña confiere a sus jamones un sabor delicado e intenso.
En cuanto al jamón ibérico de Huelva, éste se elabora en 31 localidades situadas en la comarca de La Sierra, al norte de la provincia, donde el régimen de lluvias anual es bastante elevado. Los cerdos ibéricos se han criado en los pastos repartidos por las provincias de Huelva, Cádiz, Córdoba, Sevilla, Cáceres y Badajoz. Los jamones que se obtienen presentan una fragancia muy agradable y son ligeramente salados.
Finalmente, los jamones elaborados en el Valle de Los Pedroches en la provincia de Córdoba tienen un aroma delicioso y una textura nada fibrosa. La ley que daba vida a esta nueva D.O.P. Los Pedroches se aprobó en 2006, lo cual convierte esta certificación en la más joven del Olimpo de los jamones ibéricos.
Los requisitos exigidos por estas cuatro D.O.P.s son bastante similares, aunque se pueden encontrar algunas diferencias tales como el periodo mínimo de curación requerido que varía entre los 16 y los 20 meses.
Vale la pena recordar que un jamón ibérico sin el sello de una D.O.P. puede ser tan bueno como uno que lo lleve. De todos modos, mientras este último pasa por estrictos análisis para garantizar la raza de cerdo, su peso, origen, alimentación y periodo de curación, etc –de ahí su precio más elevado- , asegurar la calidad del primero depende básicamente de la reputación del productor y del criterio del consumidor.
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